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La historia de Memo

Salió de la facultad de Filosofía después de que una compañera diera la grata noticia “la profe no va a dar clase, vino, avisó que tiene un trabajo que le urge terminar y se fue” - Ah claro y si yo hiciera lo mismo, me dibuja un 0 en la libreta” dijo Memo en voz baja mientras guardaba sus apuntes sobre el poder. Le dolían los pies por caminar rápido para llegar temprano. - Al recontra pedo! Cuando llegas temprano, no hay nadie, desde ahora juro por mi abuelita Edelmira y por esta patria que no es mía, que voy a llegar tarde a todos lados!. Sellando su juramento con un escupitajo que el césped ocultó. Así que paso a pasito, suave, suavecito se conducía hasta la parada de colectivo. -A la tarde tengo un partido de fútbol y no pienso maltratar más el juanete de mi dedo gordo, replicó y se condujo hacia la parada, la cual estaba casi vacía porque eran las 8:45am. Se acomodó la bufanda y su estómago empezó una protesta encabezada por el ácido que reclamaba por sus alimentos matutinos. - Joder! Espero que no me dé cagadera, por no haber desayunado, ya veo que me vuelve la gastritis y todo por la culpa de esta yegua! Y este colectivo que no viene, ya han pasado 25 minutos y nada! El pasaje más caro de la Argentina y un colectivo cada hora. Cada vez que alguien espera el colectivo, tiende a mirar para todos lados, como si viniera de todos lados, así que Memo, giraba y giraba la cabeza, inquieto, se paraba, se sentaba, iba para la derecha, luego para la izquierda, miraba su celular y el colectivo ni su sonido en estéreo cada vez que frena. Cuando de pronto, Memo se quedó de una pieza, sus ojos enfocaron hacia lo lejos a una chica más alta que él, con un porte de bailarina, los ojos enormes y acaramelados y la boca pintada de azul, su estómago aprovechó y contraatacó. - Tengo hambre de tocarla y olerla, todo el año viéndola de lejos, saludándola de lejos, qué tortura! Pensaba. -Pero no!, qué estás pensando Memo, le decía con voz aguda su lado racional. Es una desconocida! Esto no está bien, no hay lógica, uno quiere lo que conoce, a ella tú ni su Facebook tienes. Así que, la mente vuelve al cuerpo en 3 2 1, ya Memo! Pero ella seguí acercándose Memo giró hacia el lado contrario y empezó a ensayar mentalmente el tipo de voz y lo que le diría al saludarla y qué gesto, y su estómago lo ponía más ansioso y pensaba que el gesto no podía ensayarlo porque no puede verse en el espejo, pero qué cojudo que soy! Se dijo Memo mientras buscaba una postura recta.. Hasta que giró para aquel lado y ya no estaba! - Pero por qué pensé tanto si no era filosofía! Solo se trataba de un hola o un buen día! !Soy un bolas triste! - Giró en dirección del bus y este también se le había pasado.

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